Alguien que siempre creyó que tenía un destino literario, hasta que el tiempo le dio un destino de lector.
domingo, 22 de noviembre de 2020
SOÑANDO CON LOS AMORES DE GARCILASO
sábado, 7 de noviembre de 2020
UN DÍA DE DIFUNTOS, CON LARRA

domingo, 18 de octubre de 2020
MUERTE A ESPRONCEDA, UN CANTO A TERESA MANCHA
Cuando me preguntaban de adolescente que qué quería ser de mayor yo siempre pensaba que en su corazón nadie puede desear otra cosa que "ser José de Espronceda":
Y lo perseguí por la calle Santa Isabel, donde agarrado a la verja del número 13 ó el 18, que poco importan los números, lloraba intensamente por su amada Teresa Mancha que estaba muriendo en esa noche, sola, pobre y abandonada después de haber dado su juventud y su vida a un poeta, culmen del Romanticismo, y que yo he bajado de su pedestal para ponerla a ella; porque Espronceda con la mujer más bella de sus días demostró su cobardía y demostró que si hubo una persona en ese siglo que se llenó de Romanticismo esa fue Teresa Mancha; santa diosa, mi espíritu encendía, imaginando mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura.
Bájate del pedestal, Espronceda, que yo voy a poner a Teresa Mancha. Ya sabemos lo que tú has hecho; tú y tus amigos poetas que al final el Arte fija la Historia; y sobre todo la Mitología y la Leyenda. Incluso, con ese desesperado Canto a Teresa llevaste tu Yo romántico únicamente a ensalzarte a ti y a tu capacidad de amar a una mujer y a la voz de su dulzura que inspira al alma celestial cordura; pero en esa balanza amorosa la única verdad era que tú nada significabas al amor comparado con Teresa.
Por eso, cuando paso de madrugada por delante de la verja de la calle Santa Isabel y te veo agarrado a los barrotes de hierro, sin permiso para entrar, mientras miras cómo a la luz de dos faroles amarillos en su patio expira la voz, el cuerpo hermoso y el alma inmortal de Teresa Mancha, me alegro de tu dolor. Tú fuiste el culpable de su abandono. No mereces otra cosa.lunes, 5 de octubre de 2020
A MARGARITA MANSO, MUERTO DE AMOR

Todas las dedicatorias me intrigan porque siempre juego a adivinar las ocultas razones que impulsan a un escritor a dedicar una obra; por ejemplo, Borges dedica El Aleph a Estela Canto sumido en su abandono y dándola por muerta, como a Beatriz Viterbo, en una metáfora infinita.
Así que me dije: "Federico sabe mejor que nadie quién es Margarita Manso", porque vio cómo en sus ojos sin querer relumbraban cuatro faroles. Y posiblemente, sea ese amor muerto o frustrado o de trágico destino que todos llevamos dentro el que le hizo anotar su nombre de esa manera.
Para empezar a buscarla me hice con la biografía lorquiana de Ian Gibson, un imprescindible en el universo español del siglo pasado; y luego, con las cartas de Dalí y las entrevistas del maestro de Cadaqués; y en todos aquellos escritos en los que las sinsombrero, encabezadas por Maruja Mallo podían informarme. Con Maruja Mallo, una artista más grande que su nombre, todavía hay muchas cuentas pendientes, más allá de que Alberti, Neruda, Miguel Hernández o el hombre más guapo que había conocido y que se lo birló Federico, Emilio Aladrén, hubieran terminado en sus brazos.
Como Dalí, Margarita se avino al amor de gacelas prohibidas en una habitación de la Residencia de Estudiantes con Lorca, que soñaba mientras ella lo llenaba de suspiros, cuando la noche llamaba temblando al cristal de los balcones, en un encuentro que lo grabaría a fuego el poeta de Granada y Margarita en su memoria, finalmente de oscura y sombra vestida, arrebatada por la serpiente venenosa de la guerra. Aquella noche, con Dalí mirando, Federico y ella forjaron el sueño de toda una nación. Allí quedaron sus almas para siempre, perseguidas por los mil perros que todavía no las conocen.
¿Qué pasó con Margarita Manso?, me pregunté. ¿Qué pasó con la luz cultural, la libertad, la alegría y la vida de la más hermosa pintora, artista y musa de la generación del 27? Margarita Manso se convirtió en su metáfora, cuando Federico escribió en su Romancero: a Margarita Manso, Muerto de Amor.
Ella y Alfonso permanecieron en Madrid, se casaron, eran jóvenes, pintores de la luna, y se amaban con locura. Pero una tarde de septiembre de 1936 cuando venían del trabajo e iban a entrar en su casa, un grupo de anarquistas los estaban esperando y se llevaron a Alfonso, su amor, a una de las checas republicanas. Era 29 de septiembre, de madrugada, cuando fue asesinado en la carretera de Vicálvaro. Tristes mujeres del valle bajaban su sangre de hombre, tranquila de flor cortada y amarga de muslo joven. A los dos días también fueron asesinados los dos hermanos de Alfonso y su padre.
Con el asesinato de Alfonso, Margarita Manso dejó de ser libre; y a partir de aquella tarde ni tan siquiera soñó que fue capaz de quitarse ante todos el sombrero y de desnudarse delante de Federico.
A partir de ahí, hay otra vida, hay otra historia que ni tan siquiera ella, la mujer libre, la sinsombrero de la Puerta del Sol, se atrevió a contar, cuando el mar de los juramentos resonaba no sé dónde.
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| Margarita Manso, musa de Alfonso Ponce de León |
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| ¡Vaya foto bonita de la Generación del 27! |
lunes, 21 de septiembre de 2020
IMAGINA QUE EL ARTE HA MUERTO
No hay lectura que no haga, ya sea novela, poesía o teatro; en la cual no me asalte la misma duda: ¿es esto arte? ¿o no llega a serlo y no es más que un arduo trabajo casi estéril de una persona que puso gran interés e incluso emoción, pero sin tocar con sus dedos el arte? ¿o lo que es peor, no es más que un fraude de alguien que viendo cómo se las juega el mercado se afana en vender por liebre falsos gatos? ¿O es simple entretenimiento?
También me pasa con el resto de las artes ya sea pintura, escultura o arquitectura. Es que no me dirán que no hay auténticos mamarrachos, rodeados de incondicionales, en paredes de los mejores museos del mundo. ¿Es esto arte? ¿Es artesanía? ¿Me están tomando el pelo?
Yo no pediría que el arte fuera como la aritmética, exacta; pero, al menos, poder ser capaces de identificarlo en alguna medida, más que nada para ser más libres en nuestras elecciones entre el arte, la artesanía, la emoción, el sentimiento y el puro entretenimiento.
El arte no cuenta con esas cualidades exactas de identificación, y sufre aterido de un manoseo constante por todos aquellos que viajamos en los sueños, en la realidad o en los sentimientos, ya vivan en los subconscientes colectivos o individuales de cada persona; a veces, la pérdida de valor artístico se achaca al mercado que todo lo contamina, otras veces a la poca preparación que tenemos los lectores y espectadores y, otras, a una cultura de masas en contraposición del clasismo de la cultura con mayúsculas.
Esta situación no se hubiera dado nunca en la novela sin la aparición del cine, arrastrando público y reduciéndose en una cantidad desproporcionada la cantidad de lectores de la novela decimonónica. Por tanto, en el cine tiene lugar una rápida realización de productos de consumo.
Pero, hete aquí, que en la segunda mitad del siglo XX aparece la televisión y tiene lugar un fenómeno parecido. Muchos espectadores de las salas de cine se dirigen a los productos televisivos y el cine recurre entonces, dándoles más libertad, a grandes creadores, como Ford, Huston, Zimmermann, Preminger o Hawks; ese tipo de gente que cogió el cine y lo cambió a una forma de arte, de suprema inspiración. Es la época dorada del cine.
Pero, a la televisión pronto le salió también un duro enemigo. Eso tiene la modernidad, que pasa sus veloces días creando enemigos contra todo y contra todos. Y apareció internet y una nueva clase de entretenimiento que está surgiendo con mucha fuerza; y entonces la televisión, ante la pérdida de su público, se vuelca en nuevos creadores, con más libertad, y aparecen las grandes series, de sofisticada producción y calidad, de suprema inspiración.domingo, 13 de septiembre de 2020
NUNCA MATES A UN RUISEÑOR, UN LEJANO VERANO EN BRAZOS DE HARPER LEE
Yo, de niño, conocí a un hombre así de valiente en el condado de Maycomb, Alabama. Como muchos de los viajes que he hecho en mi vida éste lo hice sin salir de casa, simplemente arramblando un libro de una de sus estanterías. Y ese hombre se llamaba Atticus Finch. En la portada del libro aparecía Gregory Peck que acunaba en un bonito porche del Sur a su hijo Jem. Jem, uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence.
Yo sabía que Tim Robinson estaba perdido que lo iban a ahorcar sin remedio, Atticus también y Scout y Jem y todo el condado de Maycomb, y que no nos quedaría más remedio que llorar por el infierno puro y duro en que unas personas hunden a otras. Pero te diré una cosa, Norberto, y no lo olvides nunca: siempre que un hombre blanco abusa de un negro, no importa quién sea, ni cuan distinguida que haya sido la familia de la que procede, ese hombre blanco es basura.lunes, 6 de julio de 2020
LAS MAREAS NO SUELEN EQUIVOCARSE; FICCIÓN Y REALIDAD, ESO ES EL MUNDO
viernes, 3 de julio de 2020
LA AUTOBIOGRAFÍA NO EXISTE, IDIOTA, TODO ES AUTOFICCIÓN
viernes, 26 de junio de 2020
TARIKU
miércoles, 24 de junio de 2020
LLAMADME DE NUEVO BORGES
domingo, 26 de abril de 2020
UN HIJO DE ARANY: SIEMPRE CON NOSOTROS
Cuando llegué a Bamako, me dijeron que mi compañero de viajes iba a ser un brigada húngaro que se encargaría de la fotografía y los audiovisuales. De Hungría guardaba los recuerdos de un peligroso Encuentro en Budapest de la mano de Sándor Márai, de andar Sin Destino con Imre Kertész por esos campos de la desolación y a mi derecha el mal absoluto, y también guardaba recuerdos de una literatura de Dezső Kosztolányi nueva y extraña; y, a veces, simple en su sintaxis, corrompida por traidores traductores del original.




























